¿Alguna vez te has quedado mirando una página en blanco sintiendo que tienes un nudo en la garganta, pero sin saber cómo soltarlo?
A menudo pensamos que para llevar un diario necesitamos tener una vida fascinante o una prosa perfecta. Pero desde la Arteterapia y la psicología, la escritura tiene una función muy distinta: no busca la estética, busca la verdad.
Pero sobre todo, es una herramienta de proyección.
Cuando escribes lo que sientes, sacas el caos de tu cabeza y lo colocas fuera, sobre el papel. Al proyectar esas ideas, por fin puedes observarlas con distancia y tomar consciencia de emociones que quizá ni sabías que estaban ahí.
Olvida la gramática: En mis talleres siempre recalco que no estamos en una clase de literatura. Nadie va a juzgar tu texto.
La regla de la honestidad radical: Escribe lo que realmente sientes, no lo que "deberías" sentir. Si tienes rabia, escribe con rabia. Si tienes miedo, dale voz al miedo.
Prueba la "Carta que no se entrega": Es uno de mis ejercicios favoritos. Escribe una carta a alguien (o a una situación) expresando todo lo que tienes pendiente. Al terminar, no la envíes. Romperla, pintarla encima o transformarla es parte del proceso de soltar.
Escribir es un acto de autocuidado tan potente como pintar o meditar. Es un refugio donde puedes ser tú misma, sin filtros.
En mi ebook "Sana desde el arte", dedico un capítulo entero a cómo utilizar la escritura y otras técnicas creativas para desbloquear emociones y reducir la ansiedad.
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